Domingo 11 de enero de 2026

Mons. Lozano: 'Un acontecimiento inédito en el río Jordán'

  • 11 de enero, 2026
  • San Juan (AICA)
El arzobispo destaca que la escena del bautismo de Jesús revela un Dios que se acerca, abre los cielos y confirma a la humanidad como hija amada, fundamento de la fe y de la misión cristiana.
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En el marco de la celebración del Bautismo del Señor, monseñor Jorge Lozano, arzobispo de San Juan de Cuyo, propuso una reflexión sobre el significado de este misterio central de la fe cristiana, a partir de una imagen fuerte y provocadora: en el Jordán sucede algo nunca antes visto, la apertura definitiva del cielo sobre la humanidad.

El arzobispo sanjuanino recordó que, para el pueblo de Israel, existía una memoria fundante ligada al relato del Génesis, cuando la expulsión de Adán y Eva del Paraíso parecía sellar para siempre el acceso a la comunión plena con Dios. Esa imagen de un camino cerrado se resignifica radicalmente en el bautismo de Jesús, cuando, como relata el Evangelio según san Mateo, "se abrieron los cielos".

Monseñor Lozano subrayó que este gesto expresa una verdad decisiva: la distancia entre Dios y la humanidad queda abolida. El cielo abierto manifiesta el deseo de Dios de habitar la historia humana, de encontrarse con cada persona y de establecer una comunión real y permanente.

La paz, la ternura y un nuevo comienzo
En ese mismo acontecimiento, el descenso del Espíritu Santo en forma de paloma evoca la paz, la ternura y un nuevo comienzo. Así como en los relatos bíblicos la paloma anuncia el fin del diluvio y el inicio de una vida renovada, aquí el Espíritu confirma y sostiene la misión de Jesús y, en Él, la de todo cristiano.

La voz del Padre, que proclama: "Este es mi Hijo muy querido", es presentada como una declaración de amor que no se agota en Jesús, sino que se extiende a todos los bautizados. En el bautismo, afirmó el arzobispo, cada persona es llamada por su nombre, reconocida como hija y enviada a ser portadora del amor de Dios en el mundo.

Para ilustrar esta realidad, monseñor Lozano compartió el testimonio de Lucía, una joven madre que, en medio de dificultades personales y sociales, logró bautizar a su hijo Tomás. Su experiencia, marcada por la lucha y la esperanza, refleja cómo el bautismo se vive como una fuente de paz, consuelo y certeza de no estar solos.

Finalmente, el arzobispo invitó a redescubrir el sentido profundo de esta fiesta litúrgica: no hay situación que pueda cerrar el cielo para quien confía en Dios. Concluyó pidiendo una oración especial por Venezuela, para que se abran caminos de paz y de cuidado de los más pobres, dentro y fuera del país.+