Lunes 26 de enero de 2026

León XIV abrió el Año Judicial de la Rota con un llamado a unir verdad y caridad

  • 26 de enero, 2026
  • Ciudad del Vaticano (AICA)
En audiencia a los prelados auditores, el Papa subrayó que la justicia eclesial debe servir a la salvación de las almas, evitando tanto el relativismo pastoral como la rigidez sin misericordia.
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El papa León XIV recibió en audiencia, la mañana del 26 de enero de 2026, a los prelados auditores del Tribunal Apostólico de la Rota Romana con motivo de la inauguración del Año Judicial. El encuentro tuvo lugar en el Palacio Apostólico Vaticano y constituyó el primer discurso del pontífice a este organismo desde el inicio de su ministerio petrino.

Al comenzar, el Santo Padre expresó su aprecio por la labor que desempeñan los jueces de la Rota, a quienes definió como colaboradores directos en la función judicial universal del Sucesor de Pedro. Citando la exhortación paulina Veritatem facientes in caritate, destacó que esta expresión resume la misión cotidiana de quienes administran justicia en la Iglesia.

Tras agradecer las palabras del decano y extender su reconocimiento a todos los tribunales eclesiásticos del mundo, León XIV señaló que su propia experiencia como juez le permite valorar la relevancia eclesial de esta tarea. En ese contexto, retomó un tema central de los discursos pontificios a la Rota desde Pío XII hasta el papa Francisco: la relación intrínseca entre la verdad de la justicia y la caridad.

El pontífice advirtió que no se trata de principios opuestos ni de valores que deban equilibrarse de manera pragmática, sino de dimensiones inseparables que encuentran su unidad en Dios, que es Amor y Verdad. Alertó, por un lado, sobre el riesgo de una compasión mal entendida que relativice la verdad objetiva, debilitando el rigor y la equidad de las sentencias; y, por otro, sobre una afirmación fría de la verdad que ignore las exigencias del respeto y la misericordia hacia las personas.

Al profundizar en esta relación, recordó la enseñanza de san Pablo y de san Juan, así como la encíclica Caritas in veritate de Benedicto XVI, para subrayar que la verdad debe buscarse y expresarse en la caridad, y que la caridad, a su vez, ha de ser vivida a la luz de la verdad. En este horizonte, situó toda la actividad jurídica eclesial bajo el principio de la salus animarum como ley suprema de la Iglesia.

Protagonistas de los procesos canónicos
El Papa afirmó que todos los protagonistas de los procesos canónicos -jueces, defensores del vínculo, promotores de justicia, abogados y demás operadores- están llamados a actuar con honestidad intelectual, competencia técnica y recta conciencia, orientados a la búsqueda de la verdad como responsabilidad moral. Subrayó que los juicios canónicos deben inspirar confianza en los fieles, por su seriedad profesional, dedicación y sentido vocacional.


Asimismo, destacó el valor ético de todos los oficios vinculados a la administración de justicia y pidió evitar enfoques meramente burocráticos que desvirtúen la tutela del bien público. En particular, recordó que el juez, al determinar lo justo y lo verdadero, se convierte en un servidor de la paz y de la unidad eclesial.

Al referirse a los procesos, señaló que el juicio no es una confrontación de intereses, sino un instrumento indispensable para discernir la verdad, mediante procedimientos contradictorios que permiten valorar hechos, argumentos y pruebas, respetando las presunciones jurídicas fundamentales.

Antes de concluir, León XIV exhortó a continuar el estudio serio del derecho canónico matrimonial y la aplicación fiel de la jurisprudencia de la Rota Romana, especialmente en los procesos de nulidad matrimonial, incluidos los procedimientos más breves.

Finalmente, encomendó la labor de los tribunales eclesiásticos a la intercesión de la Virgen María, Speculum Iustitiae, modelo perfecto de verdad vivida en la caridad, y agradeció a los prelados su servicio a la Iglesia.