Jueves 8 de enero de 2026

Epifanía en Belén: 'Emprender otro camino', como los Reyes Magos, pidió el custodio

  • 6 de enero, 2026
  • Belén (Tierra Santa) (AICA)
El padre Francesco Ielpo, custodio de Tierra Santa, celebró la misa de la solemnidad de la Epifanía en la iglesia Santa Catalina, junto a la basílica de la Natividad.
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"Celebrar esta fiesta aquí, en Belén, significa dejarnos conmover por el corazón mismo del misterio que la Iglesia contempla hoy: la manifestación de Cristo como luz para todos los pueblos. Como los Reyes Magos, aprendemos a dejarnos guiar, a detenernos en la adoración y a emprender otro camino: el que nace del encuentro con el Señor", expresó este 6 de enero, el custodio de Tierra Santa, padre Francesco Ielpo OFM, en la celebración de la misa en la solemnidad de la Epifanía del Señor en la parroquia Santa Catalina, junto a la basílica de la Natividad en Belén.

"Las lecturas de esta solemnidad -explicó el Custodio en su homilía- presentan dos temas opuestos que se entrelazan continuamente: luz y oscuridad, aceptación y rechazo, alegría y miedo. Es el gran drama de la historia humana, que también se despliega ante nuestros ojos hoy". 

Continuando con la reflexión del Evangelio del día, que describe dos ciudades: Belén, la ciudad de David, el lugar del cumplimiento de la promesa; y Jerusalén, la ciudad de Herodes, marcada por la angustia y el miedo a perder el poder, el padre Ielpo explicó: "La búsqueda violenta de Herodes contrasta con la búsqueda confiada de los Magos. La noche se tiñe de la luz de la estrella; la pregunta inquieta: '¿Dónde está el rey de los judíos?'". Le sigue la sencilla alegría de quienes "vieron al niño con María, su madre". Y al final, los Magos regresan "por otro camino": el nuevo camino de quienes encontraron a Dios y ya no pueden caminar como antes. 

La oscuridad no tiene la última palabra
Por lo tanto, señaló el custodio, la Epifanía deja claro que la historia está marcada por una elección: "No hay neutralidad ante Cristo: o lo aceptamos o lo rechazamos. Mateo nos muestra cómo el rechazo, representado por Herodes, crece progresivamente hasta volverse agresivo y sanguinario". La oscuridad a menudo parece el aspecto más visible de la historia. Sin embargo, "no tiene la última palabra". Lo que cambia el destino de la humanidad, de hecho, es siempre esa luz, símbolo de la Navidad y la Epifanía, "que no se puede poseer, no se puede asir, pero que nos envuelve, nos ilumina, nos da vida", especificó el custodio de Tierra Santa. 


La estrella de los Magos, asimismo, es una señal que debe comprenderse con los ojos de la fe. "Una señal luminosa que hay que seguir para alcanzar la luz de Cristo. Una luz que no ciega, sino que sana; que no domina, sino que acompaña; que se adapta incluso a los ojos cansados y heridos de la humanidad".

Una profecía cumplida
El Padre Ielpo citó entonces a san Agustín, quien nos recordó que la Navidad cae en invierno, cuando el sol es más débil, precisamente para indicar la ternura de la luz de Cristo hacia nuestra fragilidad. Una ternura que alcanza por igual a los pueblos más diversos de la tierra y dijo: "Hoy, al contemplar los rostros de cada uno de ustedes, me di cuenta de que la profecía que escuchamos en la primera lectura y que cantamos en el salmo responsorial aquí en Belén, en la iglesia de Santa Catalina, se cumple cada vez que celebramos la Epifanía", dijo a los fieles. 


"Todos los pueblos vendrán a adorarte", dijo el padre Ielpo, citando la Sagrada Escritura. "Los que estamos aquí hoy representamos a todos los pueblos de la Tierra, y esto es conmovedor". ·Todos somos diferentes, pero lo que nos une es que vinimos aquí a adorar al Niño Jesús. Este es el milagro del cristianismo·.

Navidad de las Iglesias Ortodoxas
Mientras se celebraba la solemnidad de la Epifanía en la Iglesia Latina de Santa Catalina, la plaza, las calles de Belén y la basílica de la Natividad se llenaron de fieles. El 6 de enero es, de hecho, el día en que la Iglesia Ortodoxa Griega y las demás iglesias que siguen el calendario juliano celebran la Navidad.+