La prelatura de Humahuaca celebró a la Virgen de la Candelaria
- 3 de febrero, 2026
- Humahuaca (Jujuy) (AICA)
El obispo prelado, monseñor Félix Paredes Cruz, recordó a la Virgen de la Candelaria como "madre, fuente de luz, consuelo y esperanza, especialmente en medio de las dificultades del presente".
En la solemnidad de la Virgen de la Candelaria, la comunidad de la prelatura de Humahuaca celebró el 2 de febrero a esta advocación mariana con diversas actividades, el rezo de una novena, un acto cívico y la misa central en la explanada del monumento a los héroes de la Independencia, presidida por el obispo prelado, monseñor Félix Paredes Cruz CRL. Concelebraron varios sacerdotes del clero.
Ante la presencia de diversas autoridades provinciales y locales, el prelado destacó el profundo sentido espiritual, histórico y pastoral de esta advocación mariana tiene para el pueblo del Norte argentino.
Recordó que Humahuaca abarca "37.000 kilómetros cuadrados, 12 parroquias y 250 comunidades", extendiéndose por Jujuy y Salta. En ese contexto, deseó que "el cariño y el amor maternal de María de la Candelaria abrace el corazón de cada uno de ustedes y de sus familias".
Al reflexionar sobre el Evangelio de la Presentación del Señor, monseñor Félix explicó el origen del título mariano y afirmó que María es venerada como Candelaria porque es "la madre de la luz del mundo", ya que presenta a Jesús, "luz y salvación para las naciones". Subrayó que esta fiesta no solo honra a la Virgen, sino que remite siempre a Cristo: "Los católicos tenemos clara conciencia de que toda nuestra fe es una referencia a Jesucristo, el Hijo de María".
El obispo evocó la profunda raigambre histórica de la devoción, recordando que ya en 1634 los pueblos originarios y los españoles "sintieron por igual en su fe profunda la presencia y la protección de la mamita de la Candelaria". Esa misma confianza -dijo- sigue congregando hoy a los fieles para agradecer "su delicada y eficaz intercesión ante Dios".

Uno de los ejes centrales de la homilía fue la figura de María como intercesora y guía de la vida cristiana, especialmente a partir del pasaje de las bodas de Caná. Allí, Mons. Félix señaló que las palabras de la Virgen -"No tienen vino" y "hagan todo lo que Él les diga"- resumen una actitud fundamental del creyente: "hablar a Dios, de las necesidades de los hombres y hablar a los hombres de Dios".
Afirmó que María supo reconocer la raíz más profunda de la pobreza humana: "Ha advertido que lo que le falta a la humanidad es el Espíritu Santo. Esta es la esencia de toda pobreza y de toda necesidad". Desde allí, convocó a toda la Iglesia -obispos, sacerdotes y laicos- a asumir la misión con esperanza y compromiso.
Hacia el final, monseñor Paredes Cruz presentó a la Virgen de la Candelaria como madre, fuente de luz, consuelo y esperanza, especialmente en medio de las dificultades del presente. "Acudimos a nuestra madre espiritual, donde experimentamos la ternura de Dios", subrayó, y pidió que ella "transforme nuestras vidas e impulse un testimonio de vida creíble, siguiendo el Evangelio de su Hijo Jesús".
La celebración concluyó con un tono poético y popular, reafirmando a la Virgen de la Candelaria como signo de identidad, fe y esperanza para el pueblo del Norte, guía del camino y testigo permanente de la luz de Cristo.
Por la tarde se realizó una procesión con la imagen de la Virgen, junto con otras imágenes, por las calles.+
