Martes 3 de febrero de 2026

El Celam a los consagrados: 'Gracias por encarnar el Evangelio en la realidad actual'

  • 3 de febrero, 2026
  • Bogotá (Celam) (AICA)
Con motivo de la Jornada Mundial de la Vida Consagrada, el secretario general del Consejo Episcopal Latinoamericano y Caribeño les agradeció "ser luz y esperanza en medio de la oscuridad".
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El secretario general del Consejo Episcopal Latinoamericano y Caribeño (Celam), monseñor Lizardo Estrada, dirigió un mensaje a los religiosos y religiosas del continente con motivo de la Jornada Mundial de la Vida Consagrada, celebrada el 2 de febrero, fiesta de la Presentación del Señor.

Monseñor Estrada afirmó que los consagrados son "luz en medio de la oscuridad, signo de esperanza y de futuro" y destacó su "capacidad de encarnar el Evangelio en las más acuciantes realidades que claman por la vida, curando las heridas de tantos hermanos y hermanas, especialmente de los más vulnerables; cuidando y defendiendo la casa común".

El secretario general del Celam subrayó que se trata de hombres y mujeres "que salen al encuentro del Pueblo Santo de Dios como la Sagrada Escritura nos muestra a Jesús: Cuando María y José llevaron a su niño al Templo de Jerusalén, tuvo lugar el primer encuentro entre Jesús y su pueblo, representado por los dos ancianos Simeón y Ana".


Trayendo a la memoria al papa León XIV durante el reciente Jubileo de la Vida Consagrada, el obispo auxiliar de Cusco, dijo que en este momento "hay una gran necesidad de esperanza y paz en el corazón de los hombres y mujeres de nuestro tiempo". Recordó que los consagrados deben ser portadores y testigos de ello con su vida,  divulgadores de la concordia a través de la palabra y el ejemplo, y antes aún como personas que llevan en sí mismas, por la gracia de Dios, la huella de la reconciliación y la unidad".

Profetas y servidores del Pueblo de Dios
El obispo peruano sostuvo en su mensaje que para ser profetas al servicio del pueblo de Dios, las religiosas y religiosos deben ser "constructores de puentes y difusores de una cultura del encuentro, en el diálogo, el conocimiento recíproco, el respeto por las diferencias, con esa fe que les hace reconocer en cada ser humano un único rostro sagrado y maravilloso: el de Cristo" .

Monseñor Estrada concluyó su saludo, extendiendo su bendición por la vocación de hombres y mujeres de vida consagrada, y pidió en la oración que el Señor los encuentre en el camino como a los discípulos de Emaús y los renueve "en la fidelidad al llamado recibido, avivando su pasión por el Reino y la humanidad".+