Martes 3 de febrero de 2026

San Luis: misa por víctimas del suicidio y el consuelo de sus familias

  • 3 de febrero, 2026
  • San Luis (AICA)
Fue presidida por el obispo diocesano, Mons. Gabriel Barba, en la parroquia María Santísima Reina de la Paz de la ciudad de La Punta. El prelado pidió confiar en un Dios que "es luz en las tinieblas"
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En la parroquia María Santísima Reina de la Paz, de la ciudad de La Punta, el obispo de San Luis, monseñor Gabriel Barba, presidió la misa por las víctimas del suicidio y por sus familias, orgaizada por la Pastoral del Duelo. 

El prelado agradeció a la comunidad por participar de la celebración, con el fin de acompañar y abrazar a los familiares que perdieron a sus seres queridos. 

Durante su reflexión, monseñor Barba se refirió a la justicia, la humildad y la esperanza como pilares de la vida personal y social, especialmente en contextos de sufrimiento profundo.

Al comentar la exhortación bíblica: "Busquen la justicia, busquen la humildad", explicó que la justicia "no es dar a todos por igual, sino dar a cada uno lo que le corresponde", y destacó que esta actitud comienza en la vida cotidiana y en la familia, a la que definió como "el gran cimiento de la sociedad".

En ese marco, advirtió sobre una cultura consumista que promete caminos falsos de felicidad y que muchas veces conduce al vacío interior. Al contrastar ese modelo con el Evangelio, afirmó que "entre la felicidad de las Bienaventuranzas y la felicidad que proponen las publicidades hay un abismo", e invitó a revisar "en dónde y cómo estamos gastando la vida".


En otro pasaje de la homilía, se refirió a las situaciones de dolor extremo, oscuridad y pérdida de sentido, realidades que -sin nombrarlas directamente- remiten a contextos donde el suicidio aparece como una tentación o una herida presente en la sociedad. En ese sentido, sostuvo que incluso "en el momento difícil de la muerte, en el momento difícil de la oscuridad, en el momento difícil del sinsentido, la fe invita a no quedar solos ni encerrados, sino a decirle a Dios: 'Aquí estoy'".

Monsñor Barba aseguró que Jesús llama bienaventurados también a quienes atraviesan el sufrimiento, recordando que "puedo ser feliz en medio del dolor, ser feliz en medio de la oscuridad", porque en Él "siempre vamos a recibir el consuelo". Desde esa certeza, señaló que la esperanza cristiana no elimina el dolor, pero permite atravesarlo acompañados.

Finalmente, llamó a caminar juntos, a sostenerse mutuamente y a confiar en un Dios que "es luz en las tinieblas" y que "nos toma de la mano y nos levanta", ofreciendo un mensaje de contención y sentido frente a las experiencias más duras de la vida, donde la esperanza se vuelve una urgencia vital.

Al finalizar, el matrimonio Kunz, de la Pastoral del Duelo, invitó a los que tienen un familiar fallecido a participar de las charlas que ofrece ese organismo diocesano.+